Gabinetes, ¿el lado oscuro de la comunicación?
- Apr 18, 2018
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Muchas veces hemos escuchado que los periodistas pasan "al otro lado" para trabajar en gabinetes de comunicación. Ese "lado oscuro" en el que se trata de persuadir, convencer, vender una postura o una idea. Ese otro lado en que están permitidas todo tipo de artimañas para capear a los periodistas, los que se mantienen en "el lado de la luz", en busca de la verdad. Pero, ¿es realmente así? Por supuesto que no.

Una forma de entender las diferencias entre periodistas y gabinetes y cómo se establece la relación entre ambos, es entender la manera de comunicar e informar en momentos de tensión. Para Laura Casielles, directora de contenidos del Instituto 25M para la Democracia, la "tensión" se debe relativizar. Debemos distinguir entre comunicación en crisis y aquella que se desarrolla en una crisis continua. Casielles trabajó entre 2014 y 2017 en el área de prensa y comunicación de Podemos, formación en la que no trabajan con normalidad, pues una de sus características era que no conocían los protocolos, y "no querían hacerlo". Además, "la comunicación política está siempre en tensión", asegura Casielles, con lo que coincide también Mónica Martín, del gabinete de Ferraz del PSOE. Según David Martínez, responsable de comunicación de Ciudadanos, la política no trata de convencer con razones, sino de persuadir con emociones. La comunicación política debe, por tanto, "canalizar esas emociones". La misión de los gabinetes de comunicación consiste en vender propuestas y respuestas a la actualidad. El objetivo es trasladar información para construir una realidad. En este sentido, en la mayoría de ocasiones los imprevistos impiden que la comunicación oficial sea la única vía a la que pueden acceder los periodistas.
Edith Rodríguez, corresponsal y redactora de Reporteros sin Fronteras, se encarga de analizar los atentados contra la libertad de prensa en distintos países. Si bien en España no tenemos periodistas muertos, secuestrados ni encarcelados - sí en otros países de la Unión Europea, como Malta o República Checa -, Rodríguez observó un asedio desde el poder en Cataluña. En el auge de la crisis independentista, no solo los periodistas eran reprendidos continuamente, sino que abundaban la presiones desde el Gobierno de la Generalitat y desde los gabinetes. Esta situación la vive de primera mano Willy Veleta, redactor de la revista Contexto, que destaca también la dificultad de ser freelance e informar a pie de calle, siempre en busca de respuestas a sus preguntas incómodas.
Está claro que la tensión no es solo inherente a la comunicación política, sino también a la relación entre gabinetes y periodistas. Los primeros tratan de vender la versión oficial, de guiar los pasos de la comunicación y moldear la información; los segundos pretenden ser abanderados del periodismo de investigación, desvelar aquello que los gabinetes obvian, que en ocasiones lleva a informaciones erróneas o no contrastadas. Aun así, es necesaria la cooperación y el trabajo entre ambos para informar de la mejor forma posible a los ciudadanos. Se trata de una "simbiosis", según Casielles, en la que se debe realizar una "mediación permanente". Para paliar la tensión, la mejor opción es no mentir, según apunta ella, y mantener así una relación profesional y de confianza entre las dos partes, que lleve a una comunicación política honesta y eficaz.
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