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Obituario FICTICIO: Muere Amancio Ortega, revolucionario del textil

  • Apr 4, 2018
  • 2 min read

Amancio Ortega Gaona (León, 1936) falleció ayer a la edad de 82 años en su querida ciudad de La Coruña. Visionario, trabajador y perfeccionista, el fundador del grupo Inditex tuvo unos inicios humildes. Hijo de Antonio, ferroviario, y Josefina, ama de casa, empezó a trabajar a los 12 años de chico de los recados en la camisería Gala, en La Coruña. En 1963 crearía Confecciones GOA (sus iniciales al revés), compañía que fabricaba y distribuía batas y albornoces a precios competitivos. Así surgiría la revolucionaria idea del señor Ortega: fabricar, distribuir y vender. En 1975 abriría la primera tienda de Zara en la calle Juan Flórez (La Coruña), la que se convertiría en el germen de su imperio textil.

Amancio Ortega

El triunfo de Ortega no estuvo exento de críticas e intentos de explicaciones fraudulentas. No obstante, el éxito de Zara ha inspirado libros y documentales y se estudia en escuelas de negocio. A pesar de su fama mundial, el magnate de la moda lowcost jamás concedió una entrevista y siempre prefirió una vida discreta. Empeñado en su anonimato, poco se supo de él más que rumores y comentarios de los pocos que lo conocieron. El señor Ortega no usaba corbata, era un hombre modesto, amante de la buena mesa, coleccionista de buen vino y alguna que otra obra de arte, amigo de sus amigos, no creía en la bolsa ni se regodeaba en lujos ni excentricidades. Entre sus pocos caprichos, poseía un yate, el Valoria (el nombre del pueblo de su madre), y un avión Bombardier, valorado en 35 millones de euros.

Dos veces casado, de su primer matrimonio con Rosalía Mera tuvo a sus hijos Sandra y Marcos; con su segunda esposa, Flora Pérez (la que fue empleada en una de sus fábricas), a su hija Marta, conocida por su afición a la hípica, que su padre apoyó promoviendo el centro hípico Casas Novas de La Coruña.

Poco después de ceder la presidencia de Inditex, en su octogésimo año de vida su fortuna alcanzó los 78.600 millones de dólares (69.860 millones de euros) y llegó a situarse como el hombre más rico del mundo durante unos minutos, por delante de titanes como Bill Gates (Microsoft), Jeff Bezos (Amazon) y Mark Zuckerberg (Facebook). Ortega se unió así a la lista de milmillonarios de primera generación, fortunas que todos crearon desde abajo. Como todo millonario que se precie, creó su propia ONG, la Fundación Amancio Ortega, que promueve distintas activadas orientadas a la educación y la asistencia social. A través de esta institución donó 20 millones de euros a Cáritas, la mayor donación de la historia recibida por esta organización.

Amancio Ortega será recordado por democratizar el mundo de la moda. Una revolución que cuenta con 6.777 tiendas en 88 países, y 137.000 trabajadores. Será recordado por crear un imperio donde no se pone el sol, un imperio que llegó a la cima con una estrategia nada convencional, sin invertir en publicidad ni relaciones públicas. Como él mismo explicaba a sus amigos: “soy propiedad de mi empresa”, empresa que se ha convertido, sin lugar a dudas, en su legado más preciado.

Este es un obituario ficticio realizado como práctica para la asignatura de Periodismo Especializado en economía y medio ambiente.


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